Myrna Hernández

Myrna Hernández

Lic. en Nutrición y Salud Pública, Consultor Internacional Certificado en Lactancia.

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La Lactancia desde el empoderamiento

Te platico sobre la lactancia desde los ojos de muchas mamás y desde lo que he aprendido a lo largo de más de 16 años acompañando a familias.

A veces pensamos que la lactancia consiste simplemente en que nace el bebé, lo ponemos al pecho y todo sucede de manera natural. Pero, en realidad, es mucho más que eso.

Cuando llega un bebé a la familia, también llega un cambio esperado y, al mismo tiempo, inesperado. Es una montaña rusa de emociones y situaciones que podemos leer, estudiar e imaginar, pero que realmente no conocemos hasta que las vivimos.

Muchas veces pensamos que la lactancia es difícil porque parece una tarea que simplemente no termina de funcionar. Pareciera que la práctica hace al maestro, pero en la maternidad intervienen muchas cosas al mismo tiempo.

Primero, nos estamos recuperando de un parto o una cesárea. Mientras tanto, aprendemos a cuidar a un bebé. Al poco tiempo, algunas regresamos al trabajo o comenzamos a preocuparnos por recuperar nuestra figura. Los primeros meses de la maternidad pueden ser una etapa muy desafiante cuando todo es tan nuevo.

Aunque el concepto de la lactancia parece sencillo —un buen agarre, libre demanda o, si existe separación del bebé, extracción frecuente (idealmente de 8 a 10 veces al día, durante 15 minutos con un extractor eléctrico doble)— llevarlo a la práctica no siempre es tan fácil como se lee.

Quiero decirte que lo entiendo perfectamente.

Cada esfuerzo que haces vale muchísimo. El éxito no se mide únicamente por la cantidad de leche, sino por el amor, la constancia y la dedicación que pones en cada intento. El éxito también está en cada gota.

Todas somos únicas y, por consecuencia, cada historia de lactancia también lo es. No existe una sola forma de vivirla.

Ama tu momento. Valora tu esfuerzo. Emociónate por cada gota. Y, sobre todo, nunca digas: “No fue suficiente.”

Porque lo que lograste fue, para tu bebé, la perfección más hermosa: el esfuerzo más grande y el regalo más especial que pudo recibir.